Los síntomas y curas del llamado mal de ojo o aojamiento merecen un capítulo aparte ya que es importante desterrar muchos de los mitos y mentiras relacionados con este tema; algunos, generados por una excesiva credulidad y otros, producto del escepticismo.
En zonas rurales de muchos países, anualmente mueren varios niños a causa de lesiones causadas por supuestos sanadores de mal de ojo. Según una investigación llevada a cabo por el periódico El diario de hoy, de El Salvador, en los dos primeros meses del año 2008, sólo en ese país su número ascendía a seis decesos, cuando en el año 2007 se habían registrado, por esta causa, 17 fallecimientos de menores.
La razón de estas muertes se debe, sobre todo, a que los padres de los niños menores de dos años suelen adjudicar cualquier síntoma de enfermedad al mal de ojo y, en lugar de llevar sus pequeños al médico, consultan a un sobador que, manipulando el cuerpo del bebé, le produce lesiones que a veces resultan fatales.
En muchos lugares se cree que una persona con mirada fuerte puede provocar, sobre todo en los menores, dolores de estómago, diarreas y vómitos (síntomas típicos de trastornos gastrointestinales a los que son tan vulnerables los niños); en tanto que en otras comarcas, sostienen que los síntomas típicos del aojamiento son fuertes dolores de cabeza.
Independientemente de que se trate o no de mal de ojo, ante cualquier síntoma de enfermedad, sobre todo si se trata de un bebé, lo que hay que hacer es llevarlo a un médico y en lo que respecta a otro tipo de curas, que bien pueden seguirse para acelerar la sanación, lo que no se debe hacer es permitir que nadie manipule al pequeño.
Es la misma madre, en todo caso, quien ante los dolores de estómago o las diarreas del niño puede masajear suavemente su espalda, en el centro y a la altura de los ríñones, para hacer que los intestinos y el estómago se normalicen al tiempo que recita cualquiera de las jaculatorias tradicionales para la cura de mal de ojo; por ejemplo:
Jaculatoria
Con un ojo te han mirado
con dos ojos te han ojeado
con tres ojos te han curado.